Mapa. Las solicitudes de asilo han crecido un 47% en 15 años

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Según datos del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR), más de 300.000 personas, entre refugiados e inmigrantes, han cruzado el Mediterráneo en lo que va de 2015, frente a los 219.000 que lo hicieron durante todo 2014. Aproximadamente 200.000 de ellos han llegado a las costas de Grecia y otros 110.000 a las de Italia. Cientos de miles de personas que abandonan sus países en el norte de África y Oriente Próximo son trasladados por mafias en condiciones terribles por tierra y mar para intentar llegar a la zona Schengen. El último ejemplo ha sido el de los 71 cadáveres de refugiados encontrados por la policía austriaca en un camión abandonado en la carretera.

El Mediterráneo se ha convertido en la ruta más letal para refugiados e inmigrantes. En lo que va de año, 2.500 personas han desaparecido o perdido la vida en sus aguas, sin contar con las víctimas del naufragio frente a la costa de Libia que, a día de hoy, ascienden a más de 100. Los refugiados e inmigrantes, una vez han conseguido llegar a tierra, no se encuentran con puertas abiertas ni con un camino de rosas. Macedonia cerró su frontera con Grecia ante la llegada de miles de inmigrantes a finales de la semana pasada y las fuerzas de seguridad del país usaron gases lacrimógenos para dispersarlos. Sin embargo, las autoridades húngaras decidieron abrir sus fronteras y permitir el paso tras alegar que su objetivo era dar un “trato digno” a los refugiados. Desde entonces, miles de personas han pasado a diario por Macedonia y han cruzado la frontera con Serbia.

La crisis ha llegado a Hungría, que se ha convertido en la puerta de entrada de la migración al espacio Schengen. El Gobierno húngaro tiene previsto presentar una ley que permitirá al Ejército actuar en la frontera ante la llegada masiva de miles de refugiados. Las fuerzas de seguridad del país, como sucedió en Macedonia, también han usado gases lacrimógenos para controlar altercados entre inmigrantes y solicitantes de asilo en un centro de recepción. Muchos de los miles de inmigrantes continúan su periplo hacia países como Austria o Alemania. En este último país se han llevado a cabo protestas anti-inmigración. En lo que va de año se han quemado y atacado 150 centros de refugiados en territorio alemán. El último incidente tuvo lugar el pasado 21 de agosto cuando desconocidos prendieron fuego a un centro en Baviera. Ninguno de los 19 residentes resultó herido.

Según los datos de ACNUR, las solicitudes de asilo se han incrementado en un 47% en lo que llevamos de siglo. Alemania ha sido en los últimos dos años el mayor país receptor de refugiados; pero Francia, el destino más anhelado en estos 15 años. ¿Y España? Modesto destino de nigerianos, colombianos y cubanos, desde 2012 la guerra en Siria ha situado al país de Oriente Medio como el principal origen de los refugiados en nuestro país. Estos son los datos del drama de miles de personas que a diario avanzan en una huida lenta e incierta con la esperanza de que la vida sea fiel a su nombre en otro rincón del mundo. Los números no les hacen justicia, pero nos acercan a la dimensión del problema.