España contará con 4.500 nuevos ciudadanos de origen sefardí en octubre

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España ya tiene preparados todos los mecanismos que permitirán otorgar la nacionalidad española a los descendientes de los judíos sefardíes expulsados por los Reyes Católicos en 1492. Justicia histórica o relaciones internacionales. La promesa del Gobierno de Mariano Rajoy de devolver la nacionalidad a los judíos españoles entrará en vigor el próximo 1 de octubre con un golpe de efecto. La concesión casi inmediata de la nacionalidad a casi 4.500 descendientes de sefardíes que llevan solicitando ser españoles durante los últimos 10 años.

Lo que pase después todavía es una incógnita. No existen datos que permitan hacer previsiones sobre cuántos descendientes de los judíos expulsados podrían solicitar la nacionalidad española, según explican fuentes del Ministerio de Justicia. Se calcula que existen entre dos y cuatro millones de herederos sefardíes repartidos por el mundo. Otra cosa diferente es si podrán demostrarlo ante la Administración española.

Los primeros que están a punto de conseguirlo proceden, en su mayoría, de Turquía (2.460). Por detrás de ellos se encuentran los sefardíes residentes en Marruecos (773), Venezuela (313) y Argentina (230), según los datos aportados por Justicia. El origen de estas peticiones tiene una explicación histórica.

 

 

Aunque los historiadores no se ponen de acuerdo en las cifras. Se calcula que en 1492 unos 100.000 judíos salieron de la Península Ibérica con destino, principalmente, a zonas controladas por el imperio Otomano y al norte de África, según explica a bez el responsable de relaciones institucionales del Centro Sefarad-Israel, Fernando Vara del Rey.

“Allí tenían un estatus que les permitía practicar su religión”, apunta Vara del Rey. Y allí se asentaron hasta que llegaron las grandes migraciones del siglo XX y el holocausto judío de la Segunda Guerra Mundial. La independencia de Turquía durante la guerra permitió a muchos de los judíos sefardíes seguir viviendo allí, de ahí el elevado número de peticiones.

Las solicitudes de Marruecos proceden de familias que nunca se movieron de allí. Aunque algunos de ellos salieron del país cuando declaró su independencia en 1956 rumbo a Estados Unidos y Latinoamérica. Las peticiones procedentes del cono sur son producto de las migraciones provocadas por la persecución de los judíos por parte de la Alemania nazi y la declaración de independencia del país alauí en 1956.

El Gobierno pone así en marcha una de las promesas hechas a la comunidad judía nada más llegar al poder en diciembre de 2011. Este anuncio provocó un aluvión de consultas sobre el procedimiento en consulados de todo el mundo. Durante los últimos cuatro años se ha discutido el contenido de la nueva ley, que, finalmente, entra en vigor con la principal reclamación, que el solicitante pueda mantener su nacionalidad de origen.

"El legislador ha sido generoso, que no haya que renunciar a la nacionalidad de origen es lo más importante de esta iniciativa", afirma Vara del Rey.

Los jóvenes buscan el pasaporte, los mayores la tradición

España está recibiendo dos tipos de peticiones. Los jóvenes con interés de conseguir el pasaporte europeo y la gente mayor que se guía por un “impulso romántico”, comenta Vara del Rey. De los dos grupos, los segundos son los que más facilidades tienen para demostrar su condición de sefardíes porque han conservado los documentos, han mantenido la tradición y algunos de ellos hablan ladino, el castellano medieval.

La nueva ley exige presentar cualquier documento que acredite la descendencia sefardí y un examen de cultura y lengua española. El Instituto Cervantes realizará estas pruebas. La inscripción comenzará el próximo 1 de octubre. Las solicitudes de nacionalidad se tramitarán a través de la página web del Ministerio de Justicia. Toda la información está ya disponible, a falta de incluir el formulario definitivo.

Por otro lado, los sefardíes que deseen la nacionalidad tendrán que obtener un certificado expedido por la Federación de Comunidades Judías de España (FCJE). Los solicitantes no tienen por qué ser judíos, tan sólo descendientes de sefardíes. Los trámites para otorgar la nacionalidad se estima que durarán tres meses y los solicitantes tienen tres años para presentar su petición.

Los expertos también esperan que estos trámites provoquen también un aluvión de documentos que permita trazar la historia de la diáspora judía española. Transcurridos más de 500 años, el rastro se ha perdido a lo largo del tiempo y de los avatares de la historia. Sólo las tradiciones judías han permitido que muchos de ellos conserven partidas de nacimiento, actas matrimoniales y otros documentos, que podrán acreditar su descendencia y reconstruir la diáspora.